SEMBA, el miedoso Cuenta una antigua leyenda egipcia que a orillas del río Nilo existía un país gobernado por un anciano rey. Éste era un gran guerrero.
El rey tenía un hijo, el príncipe Semba. Era un muchacho ingenioso para conversar y buen atleta.
A Semba no le gustaban las armas ni las batallas. Su verdadera pasión eran los amigos y las carreras. Hasta que un día…
Para trabajar este cuento hemos preparado este documento que puedes bajarte:
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Este es el texto del cuento tal y como es narrado por los personajes por si deseas seguir el audio con su lectura:
NARRADORA Cuenta una antigua leyenda egipcia que a orillas del río Nilo existía un país gobernado por un anciano rey. Éste era un gran guerrero.
NARRADORA El rey tenía un hijo, el príncipe Semba. Era un muchacho ingenioso para conversar y buen atleta.
SEMBA ¡Vamos, corramos sin parar a ver quién llega primero!
NARRADORA A Semba no le gustaban las armas ni las batallas. Su verdadera pasión eran los amigos y las carreras. Hasta que un día…
SÚBDITO (3 P) ¡Señor, señor!… ¡El ejército vecino ha invadido el reino!
REY ¿Cómo ?... ¿Y por qué?
SÚBDITO Se apoderaron del Gran Lago para dar agua a sus rebaños
REY Hay que expulsar inmediatamente a los invasores… ¡llamen al príncipe Semba!
SUBDITO Sí, señor .
SEMBA Dime, padre, ¿para qué me has llamado?
REY Hijo, estoy demasiado viejo para pelear contra los invasores. Tú debes ir al frente de las tropas y expulsarlos del Gran Lago.
SEMBA Lo siento, papá. Pídeme otra cosa, pero yo no quiero hacer eso.
REY (MOLESTO) ¡Lo sabía!… Eres un cobarde, un miedoso… ¡vete, vete de aquí!
NARRADORA La noticia de la invasión corrió como fuego en paja seca…
VIEJA ¡No puede ser!
HOMBRE ¡Nos quedaremos sin agua!
VIEJA ¡Será una desgracia!
SÚBDITO Su Majestad, la gente en la aldea está desesperada… Usted es el Rey… ¡tiene que hacer algo!
REY El príncipe Semba tendrá que pelear, quiera o no. ¡Llámenlo de inmediato!
EFECTO BULLA
REY Hombres y mujeres de este pueblo. Les presento al nuevo guerrero que encabezará a nuestros ejércitos… ¡el príncipe Semba!
SEMBA ¿Qué dices, padre?
REY (VOZ BAJA) Hijo, sólo tienes dos caminos: ir como un valiente a luchar contra el enemigo o salir corriendo, que eso es lo que has hecho siempre con tus amigos, y convertirte en un cobarde ante los ojos de todo el pueblo.
SEMBA Pero, papá, te dije que…
NARRADORA En silencio, Semba montó en su caballo y se puso al frente del ejército….
NARRADORA De camino al Gran Lago, el príncipe Semba no dijo una palabra. Al llegar, encontró al ejército enemigo listo para el combate.
SEMBA ¡Un momento, valientes guerreros!... Primero, debo hablar con ellos.
GENERAL ¿Quién es ése que viene hacia mí?
SOLDADO (RISAS) Ah, es el príncipe Semba… dicen que es un miedoso.
GENERAL Seguro quiere rendirse. Di a todos que esperen. Voy a su encuentro.
SEMBA (3 P) ¡Escuche, general!... Nunca mi pueblo le negó agua al sediento por más humilde que haya sido… ¿Quiere agua de este lago? Tómela. Para eso, necesita una vasija y no una lanza. Para beber, necesita jarras, no espadas.
NARRADORA Semba utilizó todo su ingenio para negociar. Quería evitar una sangrienta guerra.
SEMBA Le propongo un trato, general.
GENERAL Dígame, príncipe Semba.
SEMBA Juntos haremos un canal para que llegue el agua a su país. ¿Qué le parece?
GENERAL Me parece justo. Y nosotros, en agradecimiento, regalaremos parte de nuestros animales.
SEMBA Me parece generoso.
NARRADORA De regreso al pueblo, Semba fue recibido como un héroe.
NARRADORA Había logrado lo que parecía imposible: la paz.
REY Hijo, salvaste muchas vidas. Lo que has hecho es lo más valiente que he visto hacer en mi vida.
SEMBA Gracias, papá.
REY Discúlpame por haberte llamado cobarde. Siempre pensé que la mejor manera de defender a mi pueblo era con las armas. Estaba equivocado. No hay caminos para la paz. La paz es el camino. Mahatma Gandhi.
Tomado de RADIOTECA. que tiene gran cantidad de audios sobre la convivencia y la paz. BIBLIOGRAFÍA Cuentos para la Paz, UNESCO y Radio Nederland, San José, 1997.
Este es el texto no dramatizado.
A orillas del río Nilo había un país gobernado por un anciano rey que fue un gran guerrero. Su hijo, el príncipe Semba, era un muchacho deportista y con una facilidad de palabra impresionante, así que para él las cosas siempre se podían resolver a través del diálogo.
El rey estaba consciente de los talentos de su hijo, pero pensaba que a pesar de ellos, este no iba a ser un buen guerrero puesto que no le gustaban las armas y menos las batallas.
Inesperadamente, un día, le avisaron al anciano que un ejército vecino estaba invadiendo el reino para apoderarse del gran lago que los rodeaba, para darle agua a su ganado que estaba muriendo de sed.
“Hay que expulsar a los usurpadores –dijo el rey acostumbrado a luchar–, “yo ya estoy viejo pero Semba debe hacerlo”. Así que decidió obligar a su hijo a pelear, nombrándolo delante de todo el pueblo, como el General del Ejército.
Semba replicó: “Pero papá sabés que desteto las guerras”.
“Hijo mío, sólo tenés dos caminos: ir como un valiente a defender a tu pueblo o esconderte como un cobarde ante los ojos de todos”.
Semba se puso la armadura y montó al frente del ejército. Durante todo el camino al lago no dijo una sola palabra. Al llegar, le pidió a sus guerreros que se esperaran y comenzó a cabalgar en dirección al ejército rival. Cuando se acercó, los enemigos se encontraban listos para entrar en combate.
Semba se dirigió al General del otro ejército y le dijo:
“General, mi pueblo nunca le niega el agua a nadie, si necesita agua, vengan por ella, pero para eso requieren de una jarra, no de una espada”.
“Le propongo un trato: Hagamos juntos un canal para que el agua llegue a los rebaños de su país”.
“De acuerdo –dijo el General–, y en agradecimiento nosotros les regalaremos parte de nuestros animales cada año”.
Así fue como Semba logró la paz, que parecía imposible de lograr. Su padre, el rey, reconoció que su hijo era sabio y que es más valioso defender la vida y la armonía entre los pueblos vecinos.
Cuenta una antigua leyenda egipcia que a orillas del río Nilo existía un país gobernado por un anciano rey. Éste era un gran guerrero.
El rey tenía un hijo, el príncipe Semba. Era un muchacho ingenioso para conversar y buen atleta.
A Semba no le gustaban las armas ni las batallas. Su verdadera pasión eran los amigos y las carreras. Hasta que un día…
Para trabajar este cuento hemos preparado este documento que puedes bajarte:
Puedes escucharlo aquí pulsando el botón de PLAY.
Este es el texto del cuento tal y como es narrado por los personajes por si deseas seguir el audio con su lectura:
NARRADORA Cuenta una antigua leyenda egipcia que a orillas del río Nilo existía un país gobernado por un anciano rey. Éste era un gran guerrero.
NARRADORA El rey tenía un hijo, el príncipe Semba. Era un muchacho ingenioso para conversar y buen atleta.
SEMBA ¡Vamos, corramos sin parar a ver quién llega primero!
NARRADORA A Semba no le gustaban las armas ni las batallas. Su verdadera pasión eran los amigos y las carreras. Hasta que un día…
SÚBDITO (3 P) ¡Señor, señor!… ¡El ejército vecino ha invadido el reino!
REY ¿Cómo ?... ¿Y por qué?
SÚBDITO Se apoderaron del Gran Lago para dar agua a sus rebaños
REY Hay que expulsar inmediatamente a los invasores… ¡llamen al príncipe Semba!
SUBDITO Sí, señor .
SEMBA Dime, padre, ¿para qué me has llamado?
REY Hijo, estoy demasiado viejo para pelear contra los invasores. Tú debes ir al frente de las tropas y expulsarlos del Gran Lago.
SEMBA Lo siento, papá. Pídeme otra cosa, pero yo no quiero hacer eso.
REY (MOLESTO) ¡Lo sabía!… Eres un cobarde, un miedoso… ¡vete, vete de aquí!
NARRADORA La noticia de la invasión corrió como fuego en paja seca…
VIEJA ¡No puede ser!
HOMBRE ¡Nos quedaremos sin agua!
VIEJA ¡Será una desgracia!
SÚBDITO Su Majestad, la gente en la aldea está desesperada… Usted es el Rey… ¡tiene que hacer algo!
REY El príncipe Semba tendrá que pelear, quiera o no. ¡Llámenlo de inmediato!
EFECTO BULLA
REY Hombres y mujeres de este pueblo. Les presento al nuevo guerrero que encabezará a nuestros ejércitos… ¡el príncipe Semba!
SEMBA ¿Qué dices, padre?
REY (VOZ BAJA) Hijo, sólo tienes dos caminos: ir como un valiente a luchar contra el enemigo o salir corriendo, que eso es lo que has hecho siempre con tus amigos, y convertirte en un cobarde ante los ojos de todo el pueblo.
SEMBA Pero, papá, te dije que…
NARRADORA En silencio, Semba montó en su caballo y se puso al frente del ejército….
NARRADORA De camino al Gran Lago, el príncipe Semba no dijo una palabra. Al llegar, encontró al ejército enemigo listo para el combate.
SEMBA ¡Un momento, valientes guerreros!... Primero, debo hablar con ellos.
GENERAL ¿Quién es ése que viene hacia mí?
SOLDADO (RISAS) Ah, es el príncipe Semba… dicen que es un miedoso.
GENERAL Seguro quiere rendirse. Di a todos que esperen. Voy a su encuentro.
SEMBA (3 P) ¡Escuche, general!... Nunca mi pueblo le negó agua al sediento por más humilde que haya sido… ¿Quiere agua de este lago? Tómela. Para eso, necesita una vasija y no una lanza. Para beber, necesita jarras, no espadas.
NARRADORA Semba utilizó todo su ingenio para negociar. Quería evitar una sangrienta guerra.
SEMBA Le propongo un trato, general.
GENERAL Dígame, príncipe Semba.
SEMBA Juntos haremos un canal para que llegue el agua a su país. ¿Qué le parece?
GENERAL Me parece justo. Y nosotros, en agradecimiento, regalaremos parte de nuestros animales.
SEMBA Me parece generoso.
NARRADORA De regreso al pueblo, Semba fue recibido como un héroe.
NARRADORA Había logrado lo que parecía imposible: la paz.
REY Hijo, salvaste muchas vidas. Lo que has hecho es lo más valiente que he visto hacer en mi vida.
SEMBA Gracias, papá.
REY Discúlpame por haberte llamado cobarde. Siempre pensé que la mejor manera de defender a mi pueblo era con las armas. Estaba equivocado.
No hay caminos para la paz. La paz es el camino. Mahatma Gandhi.
Tomado de RADIOTECA. que tiene gran cantidad de audios sobre la convivencia y la paz.
BIBLIOGRAFÍA
Cuentos para la Paz, UNESCO y Radio Nederland, San José, 1997.
Este es el texto no dramatizado.
A orillas del río Nilo había un país gobernado por un anciano rey que fue un gran guerrero. Su hijo, el príncipe Semba, era un muchacho deportista y con una facilidad de palabra impresionante, así que para él las cosas siempre se podían resolver a través del diálogo.
El rey estaba consciente de los talentos de su hijo, pero pensaba que a pesar de ellos, este no iba a ser un buen guerrero puesto que no le gustaban las armas y menos las batallas.
Inesperadamente, un día, le avisaron al anciano que un ejército vecino estaba invadiendo el reino para apoderarse del gran lago que los rodeaba, para darle agua a su ganado que estaba muriendo de sed.
“Hay que expulsar a los usurpadores –dijo el rey acostumbrado a luchar–, “yo ya estoy viejo pero Semba debe hacerlo”. Así que decidió obligar a su hijo a pelear, nombrándolo delante de todo el pueblo, como el General del Ejército.
Semba replicó: “Pero papá sabés que desteto las guerras”.
“Hijo mío, sólo tenés dos caminos: ir como un valiente a defender a tu pueblo o esconderte como un cobarde ante los ojos de todos”.
Semba se puso la armadura y montó al frente del ejército. Durante todo el camino al lago no dijo una sola palabra. Al llegar, le pidió a sus guerreros que se esperaran y comenzó a cabalgar en dirección al ejército rival. Cuando se acercó, los enemigos se encontraban listos para entrar en combate.
Semba se dirigió al General del otro ejército y le dijo:
“General, mi pueblo nunca le niega el agua a nadie, si necesita agua, vengan por ella, pero para eso requieren de una jarra, no de una espada”.
“Le propongo un trato: Hagamos juntos un canal para que el agua llegue a los rebaños de su país”.
“De acuerdo –dijo el General–, y en agradecimiento nosotros les regalaremos parte de nuestros animales cada año”.
Así fue como Semba logró la paz, que parecía imposible de lograr. Su padre, el rey, reconoció que su hijo era sabio y que es más valioso defender la vida y la armonía entre los pueblos vecinos.